domingo, 9 de mayo de 2010

AGNODICE

Agnódice es considerada la primera mujer abstetra y ginecóloga de la historia.

Agnódice era una joven ateniense de clase media-alta que vivió en la Grecia del siglo III. En aquella época muchas mujeres morían durante el parto debido al pudor que sentían a que les atendiera un hombre durante el proceso, y se enfrentaban al parto sin la ayuda de ningún profesional.

En aquellos tiempos no se podía optar por contar con los servicios de una doctora, puesto que había una ley que prohibia el ejercicio de la medicina a las mujeres.

Pero Agnódice, consciente de que muchas mujeres y niños morian durante el parto por verguenza a que les atendiera un hombre, decidió dejar Atenas e ir a estudiar medicina a la prestigiosa escuela de Alejandría dondel el gran Herrófilo impartia clases. Pero lo hizo de una forma muy especial: cortó su cabellera y cambió sus faldas por pantalones. Se fué a Alejandria escondiendo su identidad de mujer, comportandose como un hombre.

Acabó sus estudios y volvió a Atenas donde empezó a ejercer como médico. Su popularidad crecía día a día, porque aunque seguia escondiendose su identidad de cara a la sociedad, no dudaba en decir a sus pacientes que era mujer con tal de que se sintieran cómodas.


Era la envidia de los hombres. Su fama iba en aumento mientras las ganancias de otros muchos médicos iban descendiendo. Cansados de que sus pacientes se visitaran con Agnódice, decidieron acusarla de trato obsceno con sus pacientes y para ello la llevaron al Tribunal de Ancianos donde dos mujeres aseguraron que habian sido violadas por Agnódice.

Para liberarse de las acusaciones, Agnódice tuvo que quedarse desnuda delante del Tribunal para demostrar que era mujer. frente a esta irrefutable prueba, fué declarada inocente e las acusaciones vertidas por los médicos, pero fué acusada de violar la ley que prohibía ejercer a las mujeres la medicina y por consiguiene condenada a muerte.

El maestro Herófilo acudió a Atenas para hablar a favor de su aventajada alunna, pero lo que la libró de la muerte a la doctora fué la solidaridad de muchas de sus pacientes. Buena parte de ellas aseguraron ante el Tribunal que si la ejecutaban también ellas moririan.

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